No hay comunicación efectiva si no hay comunicación afectiva.

No hay comunicación efectiva si no hay comunicación afectiva.

Llegar a los demás en forma correcta, precisa y clara, es hoy en día una cualidad necesaria para toda persona que tenga que influir o comunicar por alguna razón a otras personas para el alcance de un propósito u objetivo.

Bien sabemos que de poco sirve una gran personalidad y sus brillantes ideas, si a la hora de comunicar sus conocimientos, o al valerse de ellos para “LLEGAR A OTRAS PERSONAS”, lo hace sin ninguna metodología apropiada, que no genere interés, motivación y aprendizaje, para lograrlo, además de las condiciones adecuadas para que se de una buena comunicación, se requiere de una actitud afable, amigable que genere acercamiento en el otro, esto se da si logro desarrollar una comunicación afectiva.

Lo primero que tienes que hacer es identificar que te estás diciendo a ti mismo, obsérvate por varios días.

Te estás diciendo cosas positivas, te estás reconociendo, ¿felicitando por los avances que tienes en tu vida? o, por el contrario, te recriminas, te desvalorizas, ¿te repites cosas negativas que pueden llegar a sucederte?

Lo que piensas de ti luego lo proyectas afuera en la comunicación, por ejemplo, si te juzgas y te das duro, vas a pensar que los demás también lo van a hacer contigo y vas a actuar con prevención en la relación con ellos.

Lo peor es que sin querer e inconscientemente vas a provocar que los demás te juzguen y de esa manera estableces la creencia inicial de que no sirves y que no eres bueno.

De la misma manera vas a relacionarte con los demás y tu comunicación va a ser desde el juicio, observando la falla del otro. Tu mundo va a girar en torno al juicio.

¿De qué manera puedes cambiar esta comunicación y convertirla en una comunicación más efectiva y afectiva?

Primero, te vas a hacer cargo de ti, vas a asumir la responsabilidad de lo que sientes y cambiarlo primero en ti, te vas a decir cosas positivas, te vas a enaltecer, felicitar y reconocer todas las cosas positivas que tienes.

 Si lo puedes hacer contigo, lo puedes hacer con los demás.

Luego, vas a hablarle al otro en primera persona: yo siento esto de ti, a mí me parece, yo opino… En lugar de hablar en segunda persona o decir «es que usted es» con esta expresión el otro se sentiría atacado e inmediatamente reaccionaria con una defensa.

Hay una frase que dice: «Cómo te ven te tratan» lo que quiere decir es que, si el otro se siente atacado, te va a atacar. Hablando en primera persona y desde lo que sientes corriges esto.

Otro aspecto importante es que recuerdes reconocer y resaltar los aspectos positivos del otro independientemente de aspectos que no te gusten de él.

 Y luego específicas cuál es el comportamiento particular que te incomoda y te molesta del otro.

Es muy importante que vayas más allá de la actitud o comportamiento y te preguntes las razones por las cuales el otro se habrá comportado de esa manera, esta posición siempre te llevará más allá del comportamiento y podrás ponerte en el lugar del otro, aquello que llamamos empatía.

Luego es muy importante que establezcas límites expresando lo que quieres o esperas del otro, de su comportamiento contigo y si es posible, establece unos acuerdos con seguimiento para evidenciar el mejoramiento y resultado de tu comunicación. Recuerda que todo esto debe estar acompañado por un tono de voz adecuado, afable y expresión corporal suave para que el otro quiera recibir tu mensaje.

Mónica María Arango Arango

Psicóloga, especialista en Servicio, Coach Ejecutivo y empresarial, Master en PNL

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